INTERÉS DE LA AROMATERAPIA.

La aromaterapia es la ciencia que estudia la aplicación terapéutica de los aceites esenciales, que son los fitocomplejos lipófilos y volátiles que se obtienen de las plantas aromáticas. En la actualidad más de 3000 especies de plantas dan aceites esenciales de uso terapéutico probado y aún se sigue investigando.

La palabra ‘esencia’ proviene del latín essentia que a su vez proviene del infinitivo del verbo latino esse 'ser' (= existir), cuyo participio ens es el ente como 'ser que existe'. Para Aristóteles la esencia es la sustancia primera, lo que realmente es, así que desde un punto de vista filosófico podríamos pensar en la esencia de una planta como la consciencia de la misma, su identidad básica. De hecho el aceite esencial contiene todos los principios activos lipófilos del organismo vegetal muy concentrados en muy poca cantidad de sustancia, toda su potencia extraída y conservada en forma líquida. A dichas esencias se atribuyen tres principales actividades de distinta naturaleza, que componen la denominada TERNA AROMÁTICA: la actividad química, la energética y la informacional.

El aceite esencial (A.E.) posee una ACTIVIDAD QUÍMICA o MATERIAL, debida a sus principios activos, por lo que puede ser usado contra varios patógenos (como antibiótico, antiviral, antimicótico y antiparasitario), para modificar una función fisiológica específica o para actuar sobre el metabolismo.

Otra acción es la ENERGÉTICA o BIOELECTRÓNICA, gracias a la cual el A.E. es capaz de aportar electrones (= negativizar) que se traduce en actividad calmante y relajante, o más bien de sustraer electrones (=positivizar) con acción antiasténica, tonificante y vigorizante, o finalmente de aportar protones, con acción acidificante del medio.

La última, y no menos importante, actividad que completa la terna aromática es la INFORMACIONAL, gracias a la cual el aceite vehicula una información que podemos captar a través del olfato y que llega directamente a nuestro sistema límbico, sede de las emociones y la memoria.

Los aceites esenciales pueden usarse por vía:

-         Oral, siempre con precaución y en bajas concentraciones por su elevada potencia; tienen absorción intestinal y llegada al torrente sanguíneo.

-         Olfativa, con acción en sistema nervioso central/emociones, aparato respiratorio y sistema inmune

-         Tópica, por vía dermatológica en caso de afecciones de la piel y por perfusión aromática, es decir absorción a través de la piel y llegada a sangre para tratar trastornos sistémicos.

-         Vaginal, rectal y otras mucosas

Puede ser muy útil mezclarlos con una base de aceite vegetal, obtenido por primera presión en frío de semillas o frutos (oliva, sésamo, avellana, almendra, aguacate, argán, borraja etc.) para favorecer su llegada al sitio del cuerpo que nos interese, como la piel, el músculo o la sangre, además de aportar gran cantidad de ácidos grasos poliinsaturados y vitaminas A, D, E y K.

En caso de intolerancia a un aceite esencial podemos usar su “hermano”, el hidrolato (agua floral o agua de destilación), obtenido en el mismo proceso de extracción del A.E. y que conserva parte de sus propiedades pero en menor concentración y en forma más diluida, siendo posible su uso tanto por vía interna como externa.

Vemos así que la aromaterapia tiene gran interés en varios tratamientos gracias a  sus acciones distintas, tanto a nivel físico, como energético y emocional y es por lo tanto una herramienta preciosa que nos proporciona la naturaleza. Como en el caso de las plantas medicinales, sin embargo, hay que recordar que los aceites esenciales pueden tener efectos secundarios, interacciones y contraindicaciones, por lo que siempre es mejor utilizarlos bajo la guía y supervisión de un terapeuta profesional.

 

 

 

Dra. Chiara Rinascente

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